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ACOMPAÑAMIENTO: UNA EXPERIENCIA TRANSFORMADORA

 

Uno de los factores más importantes para el crecimiento sano y  en plenitud de los niños es cuando su entorno satisface sus necesidades de cercanía emocional, afecto y contacto.

 

Esta crisis del covid-19 pone a los niños en una situación complicada porque les impone la distancia, separándoles de su entorno de socialización más importante con  compañeros y profesores.

 

Esta distancia se va a imponer por mucho tiempo. Cuando ya puedan regresar a su colegio los protocolos sanitarios van a seguir obligando a disminuir el contacto y la cercanía.

 

Aquí entonces los docentes vais a jugar un  importante papel como adultos muy significativos en la vida de los niños. Va a ser necesario que los profesores introduzcáis medidas compensatorias contra la distancia marcada por los protocolos sanitarios.

 

Vais a tener que construir otro protocolo de actuación emocional que ayude a disminuir con palabras y gestos esa distancia física obligatoria, vais a tener que potenciar aquellas actitudes en vosotros que haga a los niños saber que son importantes para vosotros, que les echáis de menos, que os importan no solo por como aprenden o se esfuerzan sino por como se sienten.

 

Hemos recogido muchos ejemplos estos días de niños que se iban desmotivando de su trabajo escolar y han resurgido  cuando sus profesores han llamado a casa y se han interesado emocionalmente por ellos.

 

Muchos niños se relacionan en muchas ocasiones desde lo espacial, se relacionan  con su colegio como un todo, del que forma parte su profesora. Si se alejan de ese todo se desconectan de su profesora, van perdiendo el vínculo, porque no saben todavía como mantenerlo vivo en su cabeza. Al desconectarse, la experiencia de aprender va perdiendo significado para ellos.

 

Por esto que los profesores presten especial atención al vínculo afectivo es muy importante mientras dure esta crisis. Este vínculo afectivo actúa a modo de cordón umbilical  con su colegio y con su aprendizaje.

Muchos profesores están utilizando  estrategias de acompañamiento o coaching educativo que ayudan a cuidar este aspecto emocional para ayudar a los niños a sentirse importantes, valorados, queridos, no olvidados.

 

Y esto  también ocurre con los adultos. Todos hemos transitado por un carrusel de emociones estas semanas ante la obligación del distanciamiento. Hemos alternado, según los momentos, entre la esperanza inicial de que la pandemia iba a transformar el mundo  hasta la desesperanza de que pocas cosas verdaderas van a ser distintas.

 

Todos necesitamos sentirnos acompañados: alumnos, profesores, familias, directores, instituciones. para no “contagiarnos” de la desesperanza.

 

En nuestros podcast de estos días nos dirigíamos a los equipos directivos compartiendo algunas claves, y todas se resumen en una : CONECTARNOS.

  • Conectarnos con nuestro propósito como directores y educadores. Para nosotras, nuestro PROPÓSITO es inspirar para que otros inspiren y así todos nos sintamos actores transformadores hacia un mundo mas humano que deje sitio a la compasión y al amor.

  • Conectarse hacia internamente, para buscar la Verdad, el Silencio, la Pausa, el Amor. Y tomar decisiones desde esa calma interior, y no desde el miedo. Lo que nos convertirá en “ paraguas  contra el miedo” que protejan a los que nos rodean de contagiarse de incertidumbres, angustia, precipitación, etc..



  • Conectarse con los pequeños o grandes milagros que profesores, alumno/as, familias, y sociedad en general, han hecho posibles estos días, y ser recolectores de todo lo que quiere emerger , para que no muera, de todas esas pequeñas o grandes cosas que han sido mejores que nunca: el vínculo con las familias, las conversaciones con otros directores de los centros de la zona, la atención a los más necesitados, la solidaridad, el esfuerzo por cambiar uno mismo y adaptarse a lo nuevo en muy poco tiempo…

 

  • Conectar nuestra misión educativa con lo más valioso del ser humano: su capacidad de cuidado, de compasión, su dimensión espiritual, porque eso es lo que realmente está en riesgo en un mundo cada vez más desconectado que puede llevarnos a perder nuestra identidad humana, como nos dice el papa Francisco.

 

  • Conectarse con la “casa común”. Sentir que cualquiera de nuestras decisiones, se toman en un planeta que nos sustenta y nos da vida y armonía y que necesita que restablezcamos un equilibrio roto.  

 

  • Conectarnos emocionalmente para poder acompañarnos, creando espacios dedicados a cuidarnos, más allá de las tareas operativas y del curriculum, a escuchar juntos qué es lo que quiere emerger y qué es lo que hemos de dejar ir.

 

  • Conectarnos en red: con los que eran afines y amigos y con los que eran competidores. Romper roles, romper fronteras. Abrir nuestra mente desprendiéndonos de “lo mío”, de los egos, para co-crear entre todos.

 

  • Conectarnos para compensar los protocolos de distanciamiento sanitario que se impondrán a la vuelta. Esto cambiará nuestros horarios, la energía y tiempos que dedicamos a estos espacios de conexión para crear un equilibrio.  

 

 

  • Conectarnos y buscar cuál es el talento singular que como persona y como centro podemos poner al servicio de la humanidad, de forma generosa, en nuestro entorno cercano para transformar de forma visible el mundo.

 

  • Conectarnos profundamente para que nuestra misión educativa se oriente a hacer vivir/sentir a los niños la experiencia real de que son TRANSFORMADORES DEL MUNDO, conectándoles con la posibilidad de transformar su espacio más local y cercano, más allá de las paredes de su centro.

 

Para nosotras esta es la esperanza: CREAR ESPACIOS DE ACOMPAÑAMIENTO, donde conectar lo que está desconectado. Los adultos hemos debido estar algo dormidos y desconectados de la necesidad de TRANSFORMAR. Parece que hemos necesitado un virus para darnos cuenta de todo lo que somos capaces de SER y HACER.

En estos días os hemos lanzado preguntas para permanecer despiertos, para acompañaros y que acompañéis:

  • Cuando decido desde el miedo ¿qué diálogos internos tengo? Cuando decido desde la calma, desde mi fuerza interior ¿qué diálogos internos tengo?
  • ¿Qué hemos de dejar ir? ¿qué está queriendo emerger?
  • ¿Dónde estoy poniendo mi atención, mi fuerza, mi energía? ¿y el mundo? ¿dónde quiero ponerla de ahora en adelante para que se abra todo un nuevo camino de posibilidades?
  • ¿Qué echaré de menos del confinamiento cuando todo esto acabe? ¿cómo imagino el día de vuelta al colegio? ¿qué sensaciones me llegan?
  • ¿En qué quiero hacer una revolución interna? ¿cuál es mi mayor talento y cómo ponerlo al servicio de una revolución colectiva?

 

NO DEJEMOS DE HACERNOS PREGUNTAS, no dejemos de responderlas juntos para ACOMPAÑARNOS, para PERMANECER DESPIERTOS,  para CO-CREAR un SER colectivo que TRANSFORME EL MUNDO, para forjar la VALENTÍA que inmuniza frente al “contagio” de la prisa, la falta de auto-consciencia, los egos. 


CORAL LÓPEZ Y CARMEN VALLS

 



 

 

 

 

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