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APRENDER A RAZONAR ES UN TRABAJO MUY EMOCIONAL


Ayudar a los niños a desarrollar su capacidad de razonamiento y aprendizaje es una tarea intelectual  muy influida por el componente emocional de cada alumno  y por el clima afectivo que cada docente  desarrolla en el aula.

 

La tarea de acompañar entonces emocionalmente a los niños se revela como una habilidad importante del rol docente.

 

¿Cómo se puede llevar a cabo este acompañamiento, de manera que no sobrecargue el trabajo de los profesores?

 

Hay una herramienta muy sencilla, que no implica mucho tiempo  y que se aplica a todo el aula a la vez. Esta herramienta genera un buen clima emocional en el aula, mejorando la relación entre los compañeros y la relación con el profesor. Despierta autoconciencia en los niños, al tiempo que ayuda a que desarrollen la inteligencia emocional necesaria para desarrollarse íntegramente, ayudando a poner sus emociones al servicio del la tarea de aprender.

 

Hablamos de dividir el grupo de alumnos en grupos pequeños y con una estructura y reglas  muy claras  invitar a sus miembros a responder por turno a una serie de preguntas que indagan sobre la experiencia que se quiera abordar dentro de un espacio de intercambio seguro y libre de juicio .

 

Estas experiencias pueden ir desde ayudarles a revisar  el inicio del curso, el final, el futuro, las ansiedades ligadas a la asignatura, las emociones ante los cambios, los conflictos, etc..


En nuestro libro (que saldrá a la luz en diciembre de 2020 en SM), Aprender a preguntar, compartimos esta forma de acompañar a familias y docentes, al tiempo que acompañamos al lector/a que se acerca al libro, creando un diario de reflexión como respuesta a las preguntas que le proponemos. 


CORAL LÓPEZ